Seguridad en los senderos con perros: cómo prepararse, reconocer problemas y actuar ante una emergencia
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«Si mi perro se hiciera daño ahora mismo, ¿qué haría?» ¿Cuántas veces se te ha pasado este pensamiento por la cabeza mientras haces senderismo con tu perro?
No hace falta embarcarse en una ruta de varios días por alta montaña para que algo pueda salir mal. Incluso estando a solo una hora del inicio del sendero, puedes encontrarte ante una emergencia. «Las lesiones más frecuentes durante las rutas son cortes y rozaduras en las patas y extremidades, lesiones en las uñas, golpes de calor o deshidratación, mordeduras de víbora y lesiones provocadas por caídas», explica Helene Sæterdal, voluntaria de primeros auxilios de Norske Redningshunder (NRH), la asociación noruega de perros de búsqueda y rescate.
Con un poco de preparación y los conocimientos adecuados, puedes reducir el riesgo de incidentes, ganar confianza y disfrutar al máximo de cada aventura juntos. Helene lleva más de 25 años respondiendo a emergencias en el escarpado terreno de montañas y fiordos del oeste de Noruega, así que le preguntamos qué hacer primero cuando un perro se lesiona lejos de cualquier ayuda y cómo prevenir problemas incluso antes de comenzar la ruta.
5 consejos de seguridad para tu próxima ruta de senderismo con tu perro
- Adapta la ruta al estado físico, la experiencia y los límites de tu perro.
- Lleva siempre suficiente agua y material de primeros auxilios para ambos.
- Observa el comportamiento de tu perro durante toda la ruta y presta atención a cualquier señal temprana de agotamiento o lesión.
- Utiliza equipamiento preventivo, como botines o un arnés con asa, cuando las condiciones lo requieran.
- Ten un plan de actuación por si tu perro se lesiona lejos de cualquier ayuda.

Qué hacer si tu perro se lesiona o queda incapacitado durante una ruta
1. Contacta con tu veterinario
«Lo primero que debes hacer es contactar con un veterinario y pedirle asesoramiento sobre la situación», explica Helene. Te ayudará a interpretar los síntomas, atender a tu perro y te indicará qué hacer a continuación en función de la situación.
¿No tienes cobertura? Actúa con los medios y conocimientos que tengas a tu alcance. Aquí es donde una buena preparación puede marcar la diferencia.
2. Atiende a tu perro
Un perro herido o asustado puede reaccionar de forma diferente a lo habitual. Acércate con calma, evita movimientos bruscos y actúa con precaución al examinar o tratar una lesión.
Los problemas más frecuentes durante una ruta son:
- Herida abierta o corte en la pata: Detén la actividad y examina la herida. Aplica una presión firme y directa para controlar el sangrado, limpia y protege la herida siempre que sea posible y contacta con un veterinario si es profunda, está muy contaminada o el sangrado no se detiene.
Cortes en las patas: primeros auxilios
- Signos de golpe de calor: Detén la actividad, comienza a refrescar a tu perro y contacta inmediatamente con un veterinario. Un golpe de calor puede poner en peligro la vida de tu perro, incluso aunque parezca recuperarse.
Golpe de calor: aprende a prevenirlo, reconocerlo y actuar
- Sospecha de fractura: Mantén a tu perro lo más inmóvil posible, evita que apoye peso sobre la extremidad lesionada y contacta con un veterinario lo antes posible.
- Mordedura de víbora: Detén la actividad, mantén a tu perro lo más tranquilo e inmóvil posible y contacta inmediatamente con un veterinario. Siempre que sea posible, lleva a tu perro en brazos o cárgalo en lugar de permitir que siga caminando.
Los riesgos varían según el terreno, la ubicación, la fauna y la época del año. Saber qué puedes encontrarte en el lugar al que te diriges te ayudará a prepararte para los posibles peligros y desafíos que puedan surgir.
3. Evalúa la situación y decide qué hacer a continuación
La regla general de Helene es: «Valora si tu perro está alerta y puede continuar sin empeorar la lesión o su estado». Ante la duda, actúa con precaución. Continuar puede convertir una lesión que podría controlarse fácilmente en un problema más grave.
A partir de ahí, la decisión dependerá principalmente de dónde te encuentres: a qué distancia está realmente la ayuda, si el terreno que tienes por delante se vuelve más fácil o más difícil y si puedes llegar a algún punto con cobertura para llamar al veterinario.
4. Cómo transportar a tu perro de forma segura hasta el inicio de la ruta
Si tu perro no puede caminar o debe evitar cualquier esfuerzo adicional, dependerá de ti llevarlo de vuelta de forma segura. Los perros pequeños pueden transportarse en brazos o dentro de la mochila. En el caso de perros más grandes, puedes llevarlos sobre los hombros, pero utilizar un arnés o sistema de transporte de rescate es la opción más segura y sencilla. Merece la pena llevar esos 182 gramos adicionales (talla M) en la mochila, especialmente con perros grandes. Eso es precisamente lo que los guías de NRH llevan consigo en cada operación de rescate.

La prevención es la mejor protección
Adapta la ruta al estado físico de tu perro
«Muchas personas subestiman lo exigente que puede ser el terreno y lo larga que acaba siendo realmente la ruta», explica Helene. «Lo más importante es valorar si tu perro tiene la condición física necesaria para realizarla». Un perro que corre suelto recorre mucha más distancia que tú. Llevar una mochila o tirar delante de ti también requiere más energía, por lo que es importante mejorar progresivamente la condición física de tu perro antes de afrontar una jornada larga. Los terrenos con fuertes pendientes exigen más a músculos y articulaciones que los terrenos llanos. Infórmate de las características de la ruta con antelación y prepárate para cargar con un perro joven o mayor durante los tramos más largos si fuera necesario.

Prepara el equipamiento adecuado
A menudo se olvida o se deja en casa para ahorrar peso, pero Helene insiste en que todo senderista debería llevar un botiquín de primeros auxilios específico para su perro.
Un botiquín básico para perros debería incluir botines protectores de repuesto, material para vendajes, limpiador de heridas o solución desinfectante, una venda para el hocico, analgésicos aprobados por un veterinario, un sistema de transporte de rescate y alimento energético. En zonas con presencia de garrapatas, también es recomendable llevar un quitagarrapatas. El número de teléfono de tu veterinario —o el de la clínica veterinaria de urgencias más cercana— debería estar guardado en algún lugar al que puedas acceder rápidamente, incluso si te quedas sin batería en el móvil.

Igual de importante es llevar agua fresca para tu perro, y algo más de cantidad durante el verano. No solo ayuda a prevenir la deshidratación y los golpes de calor, sino que puede ser la única fuente de agua disponible para tu perro si las fuentes naturales están secas o contaminadas.
Por último, prepara el equipamiento en función del tiempo y el terreno. Lleva un impermeable, una chaqueta térmica o un chaleco refrigerante si la previsión meteorológica lo requiere. Un arnés con asa si vas a recorrer zonas empinadas, rocosas o con obstáculos. Botines protectores para caminar sobre piedras afiladas o nieve. En montañas nevadas, unas gafas para perros y una pequeña cantidad de protector solar con un SPF alto aplicada en la nariz ayudan a proteger frente a la ceguera de la nieve y las quemaduras solares, mientras que una esterilla aislante mantiene a tu perro separado del suelo frío durante los descansos.
Observa el comportamiento de tu perro y haz descansos con regularidad
Al igual que tú durante las rutas más largas o en condiciones exigentes, tu perro también necesita descansos regulares, especialmente si es joven o mayor. Estas pausas te permiten ofrecerle agua, valorar su nivel de energía y revisar sus patas, su forma de caminar y su comportamiento general antes de que pequeños problemas se conviertan en algo más serio. En condiciones invernales de montaña, siempre que sea posible, haz los descansos a la sombra, incluso cuando el sol esté parcialmente cubierto, para reducir la exposición al reflejo de la luz solar sobre la nieve.
Los descansos también son el momento perfecto para disfrutar del paisaje y compartir momentos juntos en la naturaleza.
Si tu perro parece incómodo, lleva la cabeza baja o está más irritable de lo habitual, puede ser señal de que necesita descansar o de que es momento de terminar la ruta. Una ruta más corta sigue siendo una buena ruta. Volver juntos a casa es más importante que llegar a un punto concreto.

Familiarízate con los riesgos y las normativas locales
La fauna, el terreno y las normativas locales varían según la región y el país. Saber qué puedes encontrarte te ayudará a prepararte para los posibles riesgos.
Infórmate sobre la fauna o las plantas que podrían representar un peligro, como serpientes venenosas, garrapatas, osos o plantas tóxicas, y aprende cómo actuar si te encuentras con ellas. Si es probable que atravieses zonas de pastoreo, comprueba si hay ganado o perros guardianes y aprende cómo comportarte en su presencia.
Muchos parques y países aplican normativas estacionales sobre el uso de la correa para proteger a la fauna durante la época de cría y a los animales de pastoreo. Conocerlas antes de salir ayuda a proteger la fauna, el ganado, a tu perro y los senderos que compartís.

Prueba el equipamiento de tu perro en casa
Practica en casa cómo colocar y utilizar el sistema de transporte de rescate, el arnés y los botines de tu perro. No esperes a probarlos por primera vez durante una ruta, donde podrías no tener cobertura para consultar cómo utilizarlos ni disponer de un momento tranquilo para familiarizar a tu perro con el nuevo equipamiento de forma segura. Si utilizas una mochila con peso, aumenta la carga de forma gradual.
Una vez terminada la ruta, realiza una revisión completa del cuerpo de tu perro, incluidas las patas, y ofrécele comida y agua antes de que disfrute de un merecido descanso.